











Tras años de abandono y de intentos de resolverlo todo con la llegada de una empresa salvadora –a ser posible un hotel–, se decidió avanzar sin pretensiones, aprovechando cualesquiera recursos que hubiere a mano y la cooperación entre instituciones (Ayuntamiento, Diputación, Gobierno Vasco y Universidad). El modelo es la rehabilitación de la Catedral de Vitoria, que fue un proyecto a largo plazo en el que las obras de restauración se compaginaban con las visitas turísticas y la investigación docente.
Somos muchos los invitados a participar en la recuperación de las Galerías de Punta Begoña. Nuestro estudio, de momento, se ha ocupado del apuntalamiento de los techos con vigas de madera, material más elegante que otros y que facilita el paso de los grupos de visitas. Entre tanto, se han retirado piezas decorativas de los falsos techos para su restauración, como también se ha hecho con las carpinterías de los salones, mientras que alumnos de la facultad de Bellas Artes acuden in situ para reparar las floridas baldosas.
Al pasear por las galerías, se percibe de inmediato la calidad del espacio. Con sus diferentes secciones –alcanzando en algunas la mágica proporción áurea–, las galerías brindan unos sublimes encuadres de la bahía y el mar. Es una lección de arquitectura genial, muy práctica aun siendo su destino recreativo.
Desde que en los años 60 se empezó a cuestionar el Movimiento Moderno, la teoría de la arquitectura ha tomado innumerables derroteros para, al final, darnos cuenta de que en realidad lo más importante es la creación de buenos espacios más que el estilo empleado. También hemos concluido que, contra el “diseño único” del Movimiento Moderno, en la construcción de un edificio resulta vital la colaboración del arquitecto con artesanos y otros artistas.
Bastida hizo exactamente eso: se apoya en el trabajo de los artesanos para realzar la singularidad de la obra. En las columnas lucen capitales de órdenes clásicos y hay una profusión de azulejos en el estilo modernista; utiliza los órdenes clásicos en sus composiciones e incluso secesionistas de Viena, todo ello creando unas proporciones, texturas y ritmos admirables. Sin estos acabados, las galerías no serían lo mismo.
En términos constructivos es también un proyecto innovador al utilizar hormigón armado y construir con elementos prefabricados. Bastida supo manejar con maestría la plasticidad de ese material para que hablara un lenguaje clasicista de gran refinamiento, que se mantiene a la vista pese al abandono del edificio. De exhibir la riqueza de la burguesía vizcaína paso a ser hospital durante la Guerra Civil y de ahí a refugio de yonkis décadas después. Con un poco de voluntad, hoy podría ser muchas cosas. Se nos ocurren ideas maravillosas.