Toda vivienda tiene su historia y algunas hasta son leyenda, como es el caso de este palacete que acabamos de rehabilitar en Getxo (Vizcaya). Su apodo, la Casa Encantada, así lo indica. Se puso porque su primera dueña, María Eugenia Velázquez y Objío, le gustaba dar recitales nocturnos en la terraza del piso superior. Como aquello sucedía en Algorta a principios del siglo XX y ella era antigua cantante de ópera y de origen dominicano, resultaba escandaloso.
Con todo los prejuicios de la época, también se le llamó la Casa de las Brujas. Su decoración, que sin duda le parecía al vecindario de lo más extravagante, también daba que hablar. La mandó construir el marido de la soprano sudamericana, José Olózaga, un carpintero que había hecho dinero en Cuba y que a la vuelta se trajo este proyecto, influenciado como ninguna otra casa de indianos en la cornisa Cantábrica por la arquitectura de ultramar.
Se construyó en 1902 como residencia de verano de sus propietarios, que vivían en Madrid. Al morir –él en 1918 y ella tres años después–, pasó de unas manos a otras hasta acabar en estado ruinoso. Su último dueño ha sido el ayuntamiento de Getxo, que por un tiempo se acomodó como pudo al edificio, parcheando aquí y allí. Dentro de su plan de protección de patrimonio, que está salvando muchas joyas arquitectónicas del municipio, acabó por convocar un concurso de rehabilitación, para ubicar diversas oficinas. Ganarlo fue una gran satisfacción. Nos encanta rehabilitar, un oficio que se está poniendo en valor con la crisis. España es un país muy propenso a hacer tabla rasa, cuando lo que más hace falta es conservar lo bueno que ya tenemos.
Las intervenciones principales han sido desde el punto de vista de la accesibilidad, habilitando una entrada por el Paseo Basagoiti, y de la luz, abriendo el patio central a los rayos del sol. Para llevarlos hasta la planta inferior –el antiguo aljibe–, se ha dispuesto un suelo acristalado en la principal.
Además, se ha dotado al edificio de un ascensor y baños adaptados para minusválidos. La distribución palaciega de sus plantas se ha mantenido y se han restaurando elementos originales como los trabajos de carpintería, las decoraciones de escayola y los fabulosos suelos de mosaico, esmerada obra de la empresa Artea.
Otros proyectos de rehabilitación
Desde
la creación de este estudio, los proyectos relacionados con la
rehabilitación de edificios señeros han sido constantes. Dentro del
mismo ámbito geográfico, podemos destacar la Casa de la Pradera, proyecto de Eugenio Aguinaga que sigue la estela de las viviendas de Frank Lloyd Wright; el Palacio Ampuero, un edificio de Manuel María Smith Ibarra, catalogado de protección especial, que se dividió en seis viviendas; el Palacio Vargas, del mismo arquitecto, con la misma protección, y también desgajado en diversos apartamentos; y la villa Itsas Aldian, en Hendaya, casa solariega construida en 1914 cuya reforma se hizo respetando la rígida normativa francesa.
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