
La revista de arquitectura e interiorismo más en forma en la actualidad, la norteamericana Dwell, muestra este mes el apartamento de Benedetta Tagliabue, el cual decoró junto a su difunto marido, el gran Enric Miralles. Ubicado en un edificio de Barcelona del siglo XVIII, en él se mezclan con gracia elementos añejos y otros más modernos para crear un ambiente muy estimulante que, como apunta el reportaje, deja al visitante “intoxicado”.
La arquitectura obliga a ser práctico y a saber sacarle el mayor partido a los espacios más angostos. A nadie le hemos visto hacerlo mejor que a otra italiana asentada en Barcelona, Barbara Appolloni, quien, por cierto, trabajó junto a Tagliabue. Un vídeo muestra cómo convirtió un piso de 24 metros cuadrados en el edén de un extranjero que también se prendó del barrio del Born.
En España existe un artista de la arquitectura que no es arquitecto sino fotógrafo (si bien estudió arquitectura técnica, sin llegar a ejercer). Su nombre es Pedro Pegenaute (Pamplona, 1977), comenzó trabajando con Rafael Moneo y Patxi Mangado, y es capaz de captar ángulos, luces y volúmenes que nadie ve hasta que él revela su trabajo, consistente en mirar con calma tras la cámara. Se considera un tipo tranquilo y los edificios, dice, tienen la virtud de no moverse, dejando que los estudie a su antojo. A nosotros nos mueven sus fotografías.
Después de recibir de Ikea el encargo de hacer un libro de cocina, en el que componía unas sorprendentes geometrías con los alimentos, el fotógrafo Carl Kleiner ha aceptado hacer lo propio con el menaje del hogar. Pura abstracción doméstica.
El turismo de masas, esa gran plaga, también tiene buen gusto, como lo demuestra que la Alhambra de Granada fuera en 2011 el monumento más visitado de España. Nosotros nos enorgullecemos de haber sido parte de esa turbamulta, porque, ¿cómo no deleitarse paseando por el patio circular del Palacio de Carlos V, encerrado en esa fachada cuadrangular? Desde luego, no hace falta ser arquitecto para rendirse ante la obra cumbre del Renacimiento en España. Hay que reivindicar más a Pedro Machuca.
En el pueblo gallego de Redes hemos encontrado dos viviendas sencillas e integradas que tienen la virtud de no renunciar a su tiempo. En palabras de sus autores, los arquitectos Díaz y Díaz, “la piedra en fachada, la carpintería en madera y la cubierta de teja permiten conjugar la arquitectura tradicional en una obra de fachada actual”.
¿Que cómo es la vivienda moderna? Un nuevo volumen de Taschen, 100 Contemporary Houses, nos lo muestra, “desde Chile hasta Croacia y China”. Seis son españolas y sorprende, aunque cada vez menos, la cantidad de obra portuguesa.
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